De repente mientras hablaba pude observar una sutil sonrisa de burla en la cara de todos, no sabía que había dicho, seguí hablando un poco insegura, sonreí intentando descifrar que había ocurrido. Pensé que de pronto había pronunciado una palabra mal en portugués, o ellos habían mal entendido alguna frase, o simplemente mi acento de repente les estaba pareciendo gracioso; pero sus miradas se dirigían hacia el tablero, así que volteé e imágenes de las Farc aparecieron reflejadas en ese salón de clase. Mi profesora me preguntó qué significaba aquella sigla y respondí "Fuerzas armadas de Colombia", ella me miró avergonzada por lo que su estudiante había hecho quizás, o de pronto sintió pena ajena, o vio mi expresión facial y se sintió culpable.
Yo me llené de indignación pero mucho más de tristeza; con cara de decepción y ojos de rabia, miré a ese mi compañero en frente del computador, sentí adrenalina corriendo por mi cuerpo y sentí mi rostro caliente, entonces antes de que siquiera pudiera pensar lo que le diría, de mis labios salieron un juego de palabras con un tono de voz que ni yo misma pude reconocer: "no deberías burlarte de una situación que no conoces y de la que al parecer eres ignorante, y mucho menos si es un tema delicado y que le duele a un país entero"; su sonrisa de burla se desdibujó de su cara y el curso entero hizo esa bulla de tensión mientras él cerraba la ventana.
Entonces me di cuenta cuánto me duele mi país, cuánto me duele su situación y la ignorancia por la que muchos hemos atravesado. Ver en esas imágenes personas uniformadas y armadas, niños con armas de fuego tan grandes en sus manos tan pequeñas, personas encapuchadas, fuego, lugares y personas destruidas junto con la bandera de Colombia a un lado, o ella misma con un sello de Farc, ver todo eso me llenó de frustración porque yo sé que Colombia es mucho más que eso, que mi país es más que desacuerdos, más que guerra. Colombia es más paz, es más gente con calor humano, es más alegría, es más personas que le sacan lo bueno a lo malo, que regalan sonrisas siempre y que aman a su país. Es más que la corrupción, es más que quejarnos de dónde vivimos, de la situación económica, de las políticas, del gobierno y sus dirigentes. Colombia es más de naturaleza, de ríos, de mares, de ciudades hermosas, de gente que lucha por lo que ama, de gente honesta, honrada y trabajadora. Es más que esos pesimistas que nos quejamos porque en el fondo nos importa y nos duele el país en el que nacimos, aunque a veces nos haga falta la valentía de levantarnos y de hacer algo por ello, de actuar, aún comenzando por el hecho tan simple de tomar un lapicero y marcar una X un tarjetón, con un voto consciente por el mejor postor, aún cuándo ninguno termine de convencer. Es mejor un voto consciente que un voto impune, es mejor "mejor esto que nada" a un "igual el país se va a ir a la mierda", mejor un voto responsable marcado que un voto en blanco, mejor aportar un granito de arena a una decisión consciente y transparente que a quedarse sentado en la casa a esperar a ver que pasa y por supuesto, seguir quejándose.
Uno cuándo está lejos es definitivamente cuándo más valora su país, es cuándo más lleva con orgullo la nacionalidad y cuándo le toca vivir situaciones en las que se encuentra a uno mismo defendiéndola. Es cuándo más quiere su casa. Qué mal que toque irse para sentirse así, y qué bueno que eso sirva para querer mucho más aún la tierra que siempre nos recibirá con los brazos abiertos.
Yo me llené de indignación pero mucho más de tristeza; con cara de decepción y ojos de rabia, miré a ese mi compañero en frente del computador, sentí adrenalina corriendo por mi cuerpo y sentí mi rostro caliente, entonces antes de que siquiera pudiera pensar lo que le diría, de mis labios salieron un juego de palabras con un tono de voz que ni yo misma pude reconocer: "no deberías burlarte de una situación que no conoces y de la que al parecer eres ignorante, y mucho menos si es un tema delicado y que le duele a un país entero"; su sonrisa de burla se desdibujó de su cara y el curso entero hizo esa bulla de tensión mientras él cerraba la ventana.
Uno de mis compañeros de exposición que parecía estar un poco más informado de la situación que aquel ignorante que se burlaba de la sangre que han derramado tantos colombianos, que se burlaba del conflicto, de la guerra, de la tristeza y de las pérdidas de un país entero, quiso disminuir el estrés y dijo "se han convertido en un partido político fuerte" y dije "no, no son un partido político"- quizás siendo un poco ingenua y queriendo ser optimista- "tienen poder político que es diferente".
Entonces me di cuenta cuánto me duele mi país, cuánto me duele su situación y la ignorancia por la que muchos hemos atravesado. Ver en esas imágenes personas uniformadas y armadas, niños con armas de fuego tan grandes en sus manos tan pequeñas, personas encapuchadas, fuego, lugares y personas destruidas junto con la bandera de Colombia a un lado, o ella misma con un sello de Farc, ver todo eso me llenó de frustración porque yo sé que Colombia es mucho más que eso, que mi país es más que desacuerdos, más que guerra. Colombia es más paz, es más gente con calor humano, es más alegría, es más personas que le sacan lo bueno a lo malo, que regalan sonrisas siempre y que aman a su país. Es más que la corrupción, es más que quejarnos de dónde vivimos, de la situación económica, de las políticas, del gobierno y sus dirigentes. Colombia es más de naturaleza, de ríos, de mares, de ciudades hermosas, de gente que lucha por lo que ama, de gente honesta, honrada y trabajadora. Es más que esos pesimistas que nos quejamos porque en el fondo nos importa y nos duele el país en el que nacimos, aunque a veces nos haga falta la valentía de levantarnos y de hacer algo por ello, de actuar, aún comenzando por el hecho tan simple de tomar un lapicero y marcar una X un tarjetón, con un voto consciente por el mejor postor, aún cuándo ninguno termine de convencer. Es mejor un voto consciente que un voto impune, es mejor "mejor esto que nada" a un "igual el país se va a ir a la mierda", mejor un voto responsable marcado que un voto en blanco, mejor aportar un granito de arena a una decisión consciente y transparente que a quedarse sentado en la casa a esperar a ver que pasa y por supuesto, seguir quejándose.
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