jueves, 29 de enero de 2015

Numen.

Cuando mi mente divaga, las luces se apagan y mis ojos se cierran y la luz del sol aún no llega, viajo intentando perderme.

Cuando los sueños son más grandes que yo y hay heridas que aún duelen y no sanan, y las culpas pesan tanto sobre la espalda, el pasado persigue y ata.


Y sientes un carga sobre ti, una responsabilidad que nunca pediste tener; pero las charlas con tus seres del corazón te ayudan a encontrar respuestas, y entonces ves la lluvia caer como una señal de que todo te irá bien.


Y el destino o el Dios en el que crees te envía señales y te apunta el camino y entonces ya no te sientes más solo, y ahora late en tu corazón de nuevo ese propósito que habías abandonado.


Aún tu quieres seguir viajando y todavía no abres los ojos y te quedas sumergida en ti misma, de nuevo intentando perderte.


Entonces lo único que quieres es volver a abandonar todo por un tiempo e irte porque quizás es la única solución que ves, o lo que te hace bien.


Pero entiendes que debes respetar, que no todo es para ya; que la vida se vive segundo a segundo, y que debes disfrutar tu cotidianidad tanto como disfrutaste lo que una vez llegaste a experimentar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario