![]() |
| La vista de la catedral desde la ventana de mi habitación. |
![]() |
| Facultad de Administración y economía, Universidade de São Paulo. |
Llegar a la cafetería de mi facultad "el convivio" y ahí esperar por veinte minutos mientras llega mi hora de ir a clase, conversando o tomándome otro café, escuchando música o mirando lejos, porque mirar lejos en mi universidad nunca fue un problema debido a tanta naturaleza.
Me encantaría volver a ese centro comercial del centro y comerme un último açaí o sentir el olor de las crispetas y de ropa nueva al entrar. Ser atendida por la misma persona en esa heladería de la esquina con el mejor y más famoso helado de la ciudad.
Ir a mi clase, escuchar los profesores hablar, que explicaran expresiones muy brasileñas porque sabían que en su aula habíamos extranjeros. Terminar las clases e ir a almorzar al "bandeijão", hacer esa fila inmensa y buscar "carona" (chance) para devolvernos a la facultad. Molestar y reírme con los chistes de un paisa intentando hablarme costeño. Me encantaría volver a compartir las clases con mis amigos colombianos y brasileños, reírnos de todo, molestar con mi amigo finlandés en clases de economía brasileña sin prestar atención. Volver a nadar en esa piscina olímpica, más que para hacer ejercicio, para distraerme; y broncearme sin quererlo, y ver como se burlaba de mi aquel rubio de ojos azules que me enseñaba a nadar porque me decía que era muy acelerada por mi miedo al agua. O correr en aquella pista atlética en dónde siempre me acompañaba un búho en el mismo lugar, en la misma milla, en la misma parte de la pista. Y luego caminar el camino de siempre lleno de piedras portuguesas y rodeado de tantos árboles hacia mi parada de bus o hacía mi salón de clase, tarareando las canciones que escuchaba y que ahora tanto me recuerdan a mis días en el "Brasil do meu amor".
Me encantaría volver a ir a esas fiestas que sólo Brasil, Ribeirão Preto, y la USP saben ofrecer con el incesante y escandaloso Funk [fonki] y el Sartanejo, que para mi nunca fue más que un Vallenato extraño.
Me encantaría retroceder el tiempo y volver atrás unos meses cuando estaba en un mundo diferente al que crecí. Me encantaría volver a mirar y a fotografiar cada rincón con mi memoria. Volver a ver todo una vez más. Sentir el olor de los edificios, de mi casa, el olor de mi universidad, volver a robar café del mismo lugar, pasar por la misma tienda de paletas de siempre antes de ir a hacer mercado a Carrefour y saludar a la misma señora que atendía, quién tantas veces me ayudó a encontrar el camino cuando me perdía por despistada o por tener mala memoria.
Y entonces retroceder el tiempo en el taxi que me llevaba al aeropuerto mientras mis lágrimas rodaban por mis mejillas, bajarme corriendo y decirle a mi mama, "no me voy, me quedo"y volver a pasearme por el centro de la ciudad y escuchar la música brasileña en las calles.
![]() |
| Brasilia, DF. |
![]() |
| La torre de TV de Brasilia totalmente llena de Colombianos. |
Y por supuesto me gustaría volver a sentir la emoción del mundial, ver nuevamente como la selección de mi país le ganaba dos a uno a Costa de Marfil en la capital de Brasil, y mejor aún, ver a todo un pueblo vestido de amarillo en la torre central de Brasilia, todos unidos gritando "Colombiaaa" y celebrando esa ilusión, esa victoria. Y caminar por las calles de la que solía ser mi ciudad orgullosa de llevar puesta mi camisa de Colombia, y que todos por la calle me dijeran "felicitaciones", "3-1" , "woo", el día de nuestro debut en la copa del mundo.
Volver a compartir un vino con mis amigos más cercanos, volver a reunirnos en cualquier casa para hacer comida casera entre todos de cena o de almuerzo antes de alguna fiesta, hacer un 'pre' con vodka o cerveza de las buenas para ir a las fiestas a seguir bebiendo más vodka, cerveza o cachaça de las peores. Reunirnos los domingos o cualquier día para ir cine, quedarnos en las casas de todos porque era más fácil y divertido quedarse a dormir que devolverse a la casa de cada uno. Tirar en mi casa los seis colchones que habían y acomodarnos como pudiéramos. Ir a la casa de Maria Alejandra y que Mariana, una brasileña que sólo sabía hablar español cantando, me diera dolor de barriga de tanto reírme mientras bailaba y gritaba las coreografías y las canciones de RBD, o mientras me mostraba sus muchos vídeos publicados en Youtube. Remedar a las brasileñas bailando y burlarnos, además intentar bailar samba y fallar en el intento.
Y por último, lo que definitivamente más me encantaría, lo que más amaría hacer es poder meter en un frasquito a mis personas especiales para abrazarlas cada mañana y no extrañarlas. Y por supuesto, además, amaría poder guardar cada segundo en mi memoria y nunca jamás olvidarme de ningún detalle y volver a Brasil, el país que me enamoró.





No hay comentarios:
Publicar un comentario