Me tocó tragarme mis palabras y las ilusiones también.
Fue muy lindo, pero fue.
Estaba equivocada, duele verlo pero mucho más aceptarlo y vivir con ello.
Me duelen las piernas, los brazos y el alma, de tanto luchar contra la corriente.
Me duelen los hombros de haber cargado por tanto tiempo la mayor parte del compromiso.
Me arden las manos, las metí al fuego apostando todo por alguien pero, terminé quemada.
Me duele la cabeza porque ella sabía qué era lo correcto, porque me estrellé contra el mundo al caer de la nube a la que mi terquedad y un canalla me subieron.
Ya va siendo hora de cerrar ciclos, de curar heridas, de vivir mi vida.
De aprender de mis errores, de no volver a cometerlos, de perdonar, de sanar y olvidar.
Me duele el corazón porque esta cansado de luchar, porque es hora que luchen por él. Es lo único que queremos. Me voy para salvarme y para valorarme.
Que alguien vea lo que hay mas allá de mi escudo, que vea lo que realmente soy y lo que se esconde en mi corazón. Que sea capaz de admirar y valorar lo que seré capaz de hacer por los dos.
Mientras tanto seguiré por mi misma, con la compañía de los que me aman, mientras sano.
Quiero darle un descanso a este corazón que tanto he hecho sufrir dejándolo expuesto a las manos frías y espinosas de un tercero. Quiero repararlo, sanar cada herida, darle un respiro, hasta que llegue alguien más que me ayude a cuidarlo y protegerlo. Quiero creer que llegará otro amor a mi vida, el amor verdadero, tengo esperanzas y no las pierdo. Mientras tanto es necesario que pase el tiempo.
Quiero estar sin gravedad por un minuto, y que lo rutinario del mundo no me arrastre a lo suyo, que no siga hipótesis, si no certezas.No quiero vivir de ilusiones, quiero vivir en el presente y de las realidades.
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