Esta mañana me desperté, comí el desayuno que mi mamá me había preparado y sentada en la mesa volviendo a releer lo que había escrito la noche anterior, paré de leer y recordé mis mañanas contigo, y nuestras noches, las madrugadas y las tardes, los días.
Recordé entonces cuando durmiendo en medio de la madrugada sentía tu mano buscándome y cómo tu brazo me acercaba hacia ti y luego tus labios tocaban cualquier parte de mi cuerpo, la que tuvieran más cerca, mi brazo o mis mejillas, mi cabeza, mi cabello o mi frente, y me daban un beso tierno y luego te volvías a dormir.
Recordé cuándo me despertaba más temprano que tu para hacerte el desayuno y cuando te iba a avisar que ya estaba listo dándote besos; tu te rehusabas a levantarte de la cama y me arrastrabas contigo nuevamente hacia ella. Y también, cuándo el hambre no te dejaba seguir durmiendo hacíamos el desayuno juntos, o tu lo hacías para mi. Y las tazas de café que siempre nos acompañaban y a nuestras conversaciones en la mañana. Podíamos hablar de todo, yo podía contarte todo, igual que tu a mi.
Entonces los recuerdos siguieron llegando, y pude sentir la ducha sobre nosotros dos. Me acordé de tu neceser, de tus ropas, tus medias que tantas veces olvidaste en casa y hasta tus zapatos. Tu ayudándome a sacar el carro, yendo conmigo hacia cualquier lugar de la ciudad y mirabas todo como si fuera nuevo; una oportunidad también para que recordaras dónde un día habías vivido por tanto tiempo, para recordar al lugar al que habías vuelto después de tantos años.
Las canciones en el carro, tu cantándolas para mi o los dos cantando canciones viejas de cuando éramos niños a viva voz. Tus besos sorpresa siempre cortos, tu acariciando mi cabello.
Recordé también las peleas, los gritos, mis lágrimas, tus groserías sin razón y las mías por esa razón. Las veces que quise irme y nunca me fui, las veces en las que me iba y tu no me dejaste. Las veces en las que me decías que nada me importaba pero seguías conmigo y yo contigo.
El descubrir verdades o contarlas, verdades que siempre lastimaban y que daban lugar a los celos. Mis dudas, mi inquietud, tus dudas, tu inquietud.
Y en esos días nos emborrachamos juntos. Y en esos días bailamos como siempre soñé que lo haríamos, me enseñaste a bailar bachata, todo como tanto lo habíamos planeado.
Y recordé también esa tarde en Cartagena, tu llevando mis sandalias mientras caminábamos por la playa agarrados de la mano y mientras todos nos miraban. Luego llegó el atardecer, recuerdo que esa tarde me volviste a pedir que fuera tu novia y yo te dije que si, con miedo pero lo hice. Y nos besamos.
La caminata por la ciudad amurallada agarrados de la mano, tu fastidio muy bien disimulado por tantas fotos que quería que nos tomáramos, pero aún así seguías haciéndolo.
Tu no sabías que yo siempre había querido compartir algo así con ese alguien especial y hacer todo lo que ese día hicimos. Tu no sabías que yo en el fondo sabía que todo acabaría pronto, y quería que nos quedaran recuerdos bonitos, que miraras las fotos y pensaras que no todo fue tan malo, que no me odiaras porque a pesar de que luego no quise estar más ahí, disfrutaba de ti y en ese momento no quería estar en otro lugar. Yo sabía que todo terminaría porque por más que habláramos de la despedida, que nos preguntáramos que sería de nuestro futuro cuando yo cumpliera el viaje que tenía programado antes que regresaras a mi vida y a Colombia, algo me lo decía.
Esa conclusión, con nuestra tercera despedida en un aeropuerto, la más horrorosa que algún aeropuerto jamás haya visto... Tu también lo sabías, que aquello sería corto y no sería para siempre. Por eso te aferraste, por eso me odiaste, por eso luchaste sabiendo que ya no era más tuya, que no había vuelta atrás.
Pero ambos también sabíamos que estábamos tan solo cumpliendo sueños y matando ganas. Estábamos haciendo lo que por cinco años habíamos deseado hacer, y todo, resumido en un mes. Un mes que era necesario para superarnos, para seguir adelante, para matar el "what if" que nos persiguió. Y nuestra historia se resumió. Acabó en un mes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario