jueves, 21 de agosto de 2014

El gusto.


- Señorita, estás bien?
- Si..
- Pero estás llorando...
- No te preocupes, son lágrimas de alívio.
- Cómo así lágrimas de alivio? - una novedad para un niño de 9 años.
- Sabes qué pasa? A veces la vida lastima tanto a las personas que nuestro corazón se va apretando, apretando hasta quedar duro como una piedra. Entonces ahí parece que nunca más vamos a poder sentir nada: ni mucha alegría, ni mucha tristeza.
- Y no hay médico para eso?
- No hay
- Y remedio?
- Sólo el tiempo
- Pero el tiempo no se compra
- No, esperamos al tiempo.
- Es por eso que estás llorando? Porque el tiempo se está demorando?
- No, estoy llorando porque el tiempo pasó, la piedra se ablandó y me di cuenta que tenía tanto dolor guardado en mi corazón que necesité de esas lágrimas para echarlo todo hacia afuera.
- Ummm, quieres decir que tu dolor se hizo agua?
- Se hizo lágrima.
- Entonces el dolor es salado?
- Puede ser amargo también
- Creo que no gusto del dolor, sólo gusto de ti.
- Yo tampoco
- Entonces por qué tragaste dolor?
- Sabes cuando tu mamá te dice que tienes que comer ensalada para crecer saludable y te ves obligado a comerla aunque no te guste? Con el dolor es igual. Además del dolor, pasa lo mismo con la rabia, con la tristeza. A nadie le gusta, pero si no los probamos, no crecemos fuertes.
- Entendí. Creo que aún soy muy pequeño para ser fuerte... Quieres un poco de alegría? - dijo, ofreciéndome su chocolate.

Traducción de: http://sobresambasesaudade.blogspot.com/2014/05/o-gosto.html by Carol Soares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario