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Desde que somos pequeñas hemos sido educados por la publicidad y la televisión desafortunadamente. Nos han enseñado a vivir bajo la sombra de los prototipos sociales y de la moda que la sociedad impone. Hoy quiero contar mi experiencia personal a cerca del racismo, de los rasgos multi-culturales, de los colores de piel y del cabello.
Personalmente, decidí no usar más la plancha hace dos meses y dejar de usarla en mi día a día. Escogí valorar las ondas naturales en mi cabello las cuales en algún tiempo de mi vida llegué a odiar. Mi cabello es liso por naturaleza, delgado con hebras finas. Cuando está largo se me hacen unas ondas suaves y pequeñas, a veces rebeldes, que con el tiempo y después de reflexionar, he aprendido a amar.
Recuerdo que cuando estaba pequeña y veía mi cabello muy liso me daba rabia. Yo quería tenerlo ondulado porque mi mejor amiga tenía ondas en el de ella, y a finales de los 90 aún estaba de moda la permanente. Era normal ver en televisión las mujeres con ondas bien definidas, y unos crespos hermosos. Para ese entonces yo podría tener unos seis o siete años de edad.
Recuerdo que siempre pedía que me hicieran trenzas y las amaba porque al final del día cuando me las quitaba, mi cabello quedaba ondulado. Incluso el día de mi primera comunión, duré todo el día anterior y dormí con esos ganchos que ondulan el cabello que antes se usaban mucho, para que al momento de la ceremonia, mi cabello luciera ondulado. Y también recuerdo la rabia y la frustración que sentí cuando al llegar a la iglesia desde mi casa, mis crespos ya estaban deshechos. Lloré y desee mi veces tener cabello ondulado. Odiaba mi cabello liso.
Años más tarde, a los 12 o 13 años, me encontré a mi misma asistiendo vídeos de Avril Lavigne en MTV dónde su cabello lucía tan perfectamente liso y rubio, partido en la mitad y dejándolo caer sobre sus mejillas. Así que como una buena niña tonta y aún ignorante de muchas cosas, dejándose educar por los prototipos de la televisión, me levanté, me puse frente del espejo, partí mi cabello por la mitad, y de nuevo me frustré por no tener el cabello tan perfectamente liso como el de ella, porque de nuevo en mis cabellos se hacían las ondas suaves, evitando que cayera perfectamente recto, como el de Avril; claramente yo no tenía idea de que existía la plancha o de que existían químicos que podían moldear el cabello para adaptarlo a cómo queríamos llevarlo. Y además, para colmo de males, quería ser blanca y rubia, así que odiaba el sol y le huía todo el tiempo. No me gustaba ser trigueña.
Luego llegó la plancha y lo comencé a dañar, hasta que percibí mirando fotos viejas cuán bonito había sido y cuánto lo había odiado sin ninguna razón. Dejé de usar la plancha y dejarla sólo cuándo estar con un peinado perfecto era "esencial", o sea en reuniones sociales.
Entonces comencé a enamorarme de mi cabello mientras veía que una de mis mejores amigas tenía unos crespos tan lindos que decidió alisar, y otra tenía unos crespos tan lindos que decidió cuidar.
Así fui conociendo mujeres en mi vida, crespas, lisas, alisadas, cabellos inmanejables. Veía como ellas iban adaptando su cabello a la moda, rubio, rojo, negro, incluso las mujeres de mi familia. Vi como a una tía muy cercana se le venía el cabello en las manos por usar tantos productos químicos al tiempo, para alisarlo y para pintarlo a la vez. Desde ese día decidí que nunca me pintaría el cabello y así lo he mantenido. Hasta ahora no lo he expuesto a ningún proceso químico. Y si, habrá quienes me llamen anticuada, clásica, exagerada, como quieran, pero estoy cuidando algo que es mío y que valoro. Es que simplemente no entiendo como hay mujeres que prefieren llevar un cabello liso o con otro color en las peores condiciones y maltratado, que definitivamente llevar su cabello natural en condiciones sanas sin maltratarlo.
Es increíble como las mujeres nos vamos adaptando y nos vamos complicando la vida para seguir patrones comerciales y televisivos, cuándo muchos de estos los que en realidad buscan es aumentar el consumismo, "ser diferentes" convirtiéndonos a todas en seres iguales.
Pero además de esto, me di cuenta de algo, y es que vivo en una sociedad racista. En mi país y en Brasil he visto el racismo y la desigualdad. En las universidades en las que he estudiado menos del 5% de los estudiantes son negros, además de que si no eres de piel blanca puedes sentir los ojos sobre ti y escuchar comentarios racistas y hasta clasificándote. Por otra parte, mi piel no es blanca, es morena o mulata o mestiza, y muchas veces he sido catalogada gracias a ello y comparada con otros amigos colombianos. Pero eso para mi no tiene importancia. Al contrario de cuando era niña ya no quiero ser blanca. Yo me siento orgullosa de mis rasgos indios, de mi descendencia indígena y latina e intento sacarles el máximo provecho.
He visto espacios en dónde las personas de piel negra son objeto de burla, de desprecio, dónde las personas negras aún son discriminadas, y decidí hacer mi introducción por el cabello porque además de la piel, como no se la pueden pintar (porque dónde se pudiera estoy segura que muchas personas lo harían), el cabello es lo que está más a su disposición para cambiar, porque "el cabello ondulado es de negro", "el cabello rizado y crespo es de raza negra", y "tener el cabello "cucú" o "apretado" es muy feo, entonces si me lo aliso dejaré de ser menos negra y me veré más linda".
Si supieran que no hay nada más hermoso que una mujer segura de sí misma y que ama cada parte de su ser y de su cuerpo. Si supieran que el cabello ondulado, crespo, rizado, "cucú", "apretado", como le quieran llamar también es hermoso, es exótico y por lo tanto sexy. Que en la diversidad y en la variedad está el placer. Que no importan los prototipos sociales, uno se debe sentir orgulloso de quién es, de su pasado y por supuesto de su raza. Y me parece triste que las niñas sigan creciendo con esa mentalidad, y que desde pequeñas sus mamás decidan por ellas como deben llevar el cabello. Por qué no enseñarlas a amar cada parte de ellas desde pequeñas incluyendo el cabello? Por qué no aceptarnos todas como somos y amarnos? No hay nada más lindo que el Autoestima.






