sábado, 30 de noviembre de 2013

Carta a mi hermano.

Ahora que lo pienso he escrito sobre casi todo en mi vida, menos sobre él.
El quién se interesa siempre por mi, y quién está ahí sin yo pedírselo. Quién cuándo más lo necesito, me brinda su hombro para llorar y desahogarme, me escucha y me aconseja, porque me conoce y aún muy consciente de mis defectos, me quiere.
Él que corre a salvarme de cualquier enredo en el que me meta y me ayuda a salir de él siempre enseñándome, que quiere lo mejor para mi y aunque sea celoso muchas veces, siempre se alegrará de las cosas buenas que me pasen, porque tiene un corazón tan noble y tan grande que ni él mismo lo sabe. Su abrazo siempre me ha dado y sé que siempre me lo dará, tan reconfortante y tan lleno de amor, si le pido uno, me regala tres; al igual que su ternura, de la que si hablara, muchos no la creerían.
Me llama y me pregunta como estás y como va la universidad, lo sabe casi todo de mi y busca planes para hacer juntos. Me invita a probar cosas nuevas y deja que yo le recomiende otras también.  Confía en mi criterio y yo en el de él.
Los recuerdos que tengo sobre él cuando estábamos más jóvenes, son peleas, reclamos, insultos, groserías (más mías que de él, claramente), juegos pesados en dónde siempre el golpeado era él, pero también, apoyo, el llamarnos hermanos y tratarnos como tal. El aguantando mis berrinches y cosas de niña consentida y caprichosa y yo, aguantando sus locuras, el regañandome a mi y yo regañandolo a el. Perdonándome todas mis groserías, entendiendome, y volviendome a perdonar aún cuando yo no se lo pido. "Mamaderas de gallo" entre los dos, hablando como dos amigos; y sus consejos que nunca fallan, sus consejos de hombre que no se equivocan, y si no lo escucho por terca, me vuelve ayudar a levantarme.
Mi hermano, ese hombre que desde siempre ha luchado por lo que quiere y siempre con esfuerzo y dedicación lo ha conseguido, de él aprendí determinación, eso entre otras muchas cosas.
Mi hermano que busca cada día superarse y ser mejor para darle a los que quiere, lo que el desearía para él.
Mi hermano quien desde que nací me ha cuidado, me ha celado, me ha dado sus besos y abrazos, su cariño y apoyo constante, quién está pendiente de nuestra mamá y el que siempre nos ha dado fortaleza a los dos, porque es nuestro súper hombre.
Te amo hermano, gracias por todo, mil y unas gracias. Eres el mejor.
Yo sólo espero ser un apoyo para ti también, y si aún no lo soy, convertirme en el. Y que puedas decir tengo la mejor hermana del mundo así como yo hoy lo digo de ti. Quiero ser tu orgullo y la mejor y más chevere tía para tus hijos. 
Te deseo lo mejor en tu vida, porque solamente quiero que te pasen las mejores y más lindas cosas, no sólo porque te quiero, si no porque te las mereces.
No soy perfecta y tu tampoco lo eres, y eso es lo que nos hace humanos, por eso somos como somos, y nos parecemos más de lo que pensamos. Eres un ejemplo para mi aunque nunca te lo había dicho antes, un ejemplo en fortaleza, en valentía, determinación y liderazgo, en dar amor sin esperar nada a cambio, y en realidad es todo eso lo que cuenta en una persona, y es eso lo que la hace grande, y es lo que te hace grande hermano mayor.
Y aunque a veces soy un encarte, unas porque me gusta molestarte, y otras porque en realidad si lo soy, valoro cada cosa que haces por mi, valoro cada momento que compartimos juntos y te agradezco de nuevo; porque estuve mucho tiempo quejándome de todo y me cegué ante tal bendición que Dios me había regalado. 
Carta a mi hermano porque se me da mejor escribir que hablar, carta a mi hermano porque se merece que le exprese esto y mucho más, carta a mi hermano porque es el mejor hermano del mundo mundial. 

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