domingo, 13 de octubre de 2013

Pero de dónde había salido tal personaje?

Me miraba tan lindo que me daba miedo, sus ojos intentaban atravesar los míos de una forma particular, como si intentara desnudarme el alma, como si intentara leerme los sentimientos, como si quisiera quedarse a vivir allí, en mi, por siempre; podía ver en sus ojos negros, pequeños y brillantes los míos y él no dejaría de mirarme, era como si no pudiera dejar de hacerlo, como si el tiempo se detuviera y nunca jamás hubiera existido y el reloj hubiera muerto allí, en la playa, en sus manos, en sus ojos y en los míos.
Me preguntaba constantemente, qué piensas?, yo sólo podía responderle "nada, sólo disfruto del momento", y era cierto, pero en realidad estaba pensando doscientas y una cosas, como siempre, sobre pensando todo, maldita manía, sobre pensando y planeando todo, buscándole una explicación razonable a cada movimiento, a cada palabra, cada mirada, cada latido de su corazón, cada acción y reacción, tan contradictoriamente, como esa pelea de siempre entre mi cerebro y mi corazón, mi instinto y mi razón.
En realidad pensaba cómo alguien podía atreverse a mirarme así de nuevo, cómo había llegado alguien así a mi vida tan de repente, por sorpresa.

- Cómo estás?
- Muy bien y tu?
- Excelente, pero estaré mejor si te veo
- Hace mucho tiempo no hablábamos
- Quiero verte, te invito a un café

Cómo se podía atrever la vida a mostrarme esa ilusión otra vez, ese sentimiento al que decidí renunciar después de varias decepciones. Pensaba por qué estaba actuando tan indiferente, como si no me importara, como si no pudiera demostrarle cuánto disfrutaba de su mirada y de cómo tomaba mi rostro y me daba de sus tiernos y tibios besos, la forma en la que buscaba agarrar mi mano, tan decidido y directo, y las tonterías que hacía sólo para hacerme reír, su única forma de hacerme sentir linda y especial,. Pero cómo podía decir él que mi mirada era fría cuando en realidad estaba muerta de miedo, sin poder expresarme, me dejaba sin palabras, yo que siempre me creí tan valiente en eso del amor, que siempre fui la romántica soñadora que anhelaba todo el tiempo inmensamente que llegara alguien a mi vida capaz de mirarme así, como él a mi, de esa forma tan única, como sólo puede mirar una persona encantada por otra.
Mis ojos jamás han mentido, sus ojos lo sabían, él sólo quería abrazarme y protegerme, él supo ver lo que había en mi, quién era realmente. Esta vez salir corriendo no funcionó, él no me dejaría alejarme o que otras de mis manías se salieran con la suya, lo intenté mil veces pero fue detrás de mi, no se apartó en ningún solo momento y yo no podía creerlo, cómo podía ser tan valiente y tan osado? quién se creía al meterse así en mis pensamientos y en mis emociones? Pero de dónde había salido tal personaje?
Y tal personaje me encantaba, cómo disfrutaba el tiempo con él, su sonrisa de niño, su ironía, su egocentrismo al pavonearse sobre cuántos libros de filósofos había leído, cuántas películas había visto más que yo, sus opiniones radicales y bien fundamentadas sobre todo, me encantaba discutir con él sobre ellas y retarlo, y contestarle tan satírica y egolatramente buscando refutarle y si estaba de acuerdo, aceptarlo egoístamente logrando ofuscarlo.
Yo nunca fui ese tipo de persona con un hombre, porque aunque pensara diferente muy humildemente daba mi opinión, y siempre intentaba adaptarme a su forma de ser. Cuán equivocada estaba y qué bien supo mostrármelo.

- A dónde iremos hoy?
- Llévame a algún lugar interesante
- Pues no sé si podría llevarte, ya vives en ti
- Ese fue un comentario tonto y esforzado -dije sonriendo-
- Lo sé, pero por lo menos te hice sonreír
Y es que no podía dejar de hacerlo, su inteligencia y ocurrencia me resultaban aunque tontas, muy dulces y atrayentes. Subimos al carro, lo encendió y comenzó a acomodar el retrovisor
- No sé muy bien como acomodar esto, así la vista es perfectamente linda pero muy riesgosa -apuntando hacía mi- pero así es menos peligrosa -apuntando hacía la carretera-
- Acercate y dame un beso
- Como diga mi comandante, no pienses que te lo doy sólo porque quiero, estoy en periodo de prueba y quiero cumplir con mis responsabilidades
- Eres divinamente nerd
No pude dejar de besarlo ni de sonreír, me sentía niña pero a la vez mujer

El fue una de esas historias cortas, efímeras pero incapaces de salir de tus recuerdos, como un summer love que no dura pero te llena completamente mientras lo vives, mientras lo viven. Fue como un paréntesis en mi aburrida rutina, un lindo y breve paréntesis que apareció de la nada para retarme y demostrarme que estaba equivocada sobre mis miedos, que vale la pena arriesgarse, que los lindos sentimientos son para los valientes; una historia efímera que volvió a recordarme que nada dura, que todo pasa, el presente espera que lo vivamos y el futuro nos aguarda.

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