miércoles, 25 de abril de 2012

Ganas.


Ganas de no hacer nada o de hacer todo, pero lejos, lejos de aquí en donde no pueda pensar en ti. Ganas de tirarme al mar y aprender a nadar.
Ganas de mandar a la mierda todo, ganas de no estudiar y de dedicarme a viajar, de comer todo lo que quiera sin pensar a dónde iré a parar.
Ganas de huir, de sentirme libre, de bailar hasta las 7 de la mañana mis canciones preferidas, ganas de que me den ganas de hacer ejercicio, de caminar o de perderme en la ciudad sin buscar tu mirada de nuevo en ese lugar.
Ganas de amar de nuevo, ganas de olvidar, ganas de sentir, de querer y dejarme querer.
Ganas de volar alto bien alto, sin pensar en el suelo "firme" que dejo atrás, ganas de saltar hasta las nubes y desaparecerme entre ellas, esconder en el suelo mi cabeza como las avestruces. De ver la maravillosa aurora. Ir a Santorini y tomarme una copa de vino viendo el atardecer y mirar hacia mi lado derecho, ver su mano apretando la mía, subir la mirada y ver en sus ojos y decirle "Gracias porque estas aquí mi sueño, compartiendo otro de los que tuve y ahora cumplo".
Ganas de gritar a todo pulmón por dos minutos en la cima del Everest o por lo menos en la del Aconcagua.
De reír hasta llorar, de volverme a bañar bajo la lluvia y allí besar al amor de mi vida.
En fin qué ganas de todo, ganas de nada, ganas de siempre y de las nuevas también, ganas hasta pa´regalar, aunque me falten algunas por publicar.

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