Yo lo amo porque calma mis pensamientos ocupados e irritantes, porque no me hace sobre-pensar nada, él me da respuestas sin yo pedírselas, está seguro de lo que quiere, y me demuestra que lo que quiere soy yo. Lo amo porque lucha por mi, porque le importa lo que yo piense y porque le preocupa que yo piense mal de él, pero no, yo no pienso mal de él porque lo amo, mientras él sólo piensa en cómo complacerme y hacerme feliz, y eso me mata y me hace feliz, él me hace feliz.
Yo lo escogí, y sé bien a quién escogí, porque él también me escogió a mi. Al niño que jugaba conmigo, a ese niño coqueto que me tiraba besitos y me picaba el ojo, y al hombre que hoy me cuida y me ama. Lo amo porque cuando se equivoca me confiesa que es humano y porque entiende que yo lo soy también; porque piensa en mí antes que en él, porque piensa en los dos antes que en cualquier cosa, porque me dedica su tiempo, su mente y su corazón. Porque él desafía mi razonamiento lógico, mis ganas de planearlo todo y tener las cosas bajo control. Me enseña a divertirme, a reír y a relajarme, desafía mi manía de querer entenderlo todo, y me muestra que a veces simplemente no hay nada que entender cuando de amor se trata; el amor es puro y no tiene dudas, es noble, hermoso y sincero, lleno de respuestas y por lo tanto transparente. El amor espera y soporta luchas, y nunca pierde la fe, así, como nuestro amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario