Entonces quizás nunca te extrañé a ti.
Quizás sólo extrañaba el recuerdo del perfume, el sabor de los besos.
Las risas, la mano acariciando mis piernas mientras la lengua rozaba la mía y mis labios.
El brazo sobre mi cintura, los cuerpos pegados en abrazos.
Las sensaciones que todo me hacía sentir. Lo nuevo y lo que recordaba.
La mirada penetrante, la respiración fuerte y el corazón latente. El sonido de la voz.
Los sentimientos nuevos, las tonterías y la ilusión.
La imaginación del futuro, el disfrutar del presente, el olvidarme del pasado.
Un tal vez que nunca se cumplió, una esperanza que el tiempo mató, un acuerdo que a nada llegó.
Quizás extrañaba todo eso y entonces, quizás, nunca te extrañé a ti.
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