martes, 23 de septiembre de 2014

Nunca te extrañé a ti




Entonces quizás nunca te extrañé a ti.

Quizás sólo extrañaba el recuerdo del perfume, el sabor de los besos.

Las risas, la mano acariciando mis piernas mientras la lengua rozaba la mía y mis labios.

El brazo sobre mi cintura, los cuerpos pegados en abrazos.

Las sensaciones que todo me hacía sentir. Lo nuevo y lo que recordaba.

La mirada penetrante, la respiración fuerte y el corazón latente. El sonido de la voz.

Los sentimientos nuevos, las tonterías y la ilusión.

La imaginación del futuro, el disfrutar del presente, el olvidarme del pasado.

Un tal vez que nunca se cumplió, una esperanza que el tiempo mató, un acuerdo que a nada llegó.

Quizás extrañaba todo eso y entonces, quizás, nunca te extrañé a ti.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Hace dos años.

Te fuiste hace dos años y todavía no he podido dejar de extrañarte. Fue difícil aceptar que nunca más te volvería a ver, fue difícil aceptar que tenía que resignarme a sólo verte en mis sueños. Fue difícil aceptar, y lo es aún todavía, que te extrañaré para siempre.

Aún no me gusta ir a visitar tu tumba en el cementerio y tampoco me gusta ir a las misas que te hacen. Tu me conocías más que nadie en el mundo, tu me conocías más que a nadie en el mundo, y sabes que no lo hago no porque no te ame, o porque no te extrañe. 

La principal razón por la que lo hago mami Gladys, es porque no me gusta pensar que mi abuela, que mi mamá, está muerta. No me gusta pensarte como ida, no me gusta imaginar tu cuerpo hecho sólo huesos o polvo, odio pensar en la idea de que estás en un cementerio, dejada allá con otro montón de cuerpos, la mayoría olvidados, que se desgastan al mismo ritmo que una lápida y que las flores. 

No me gusta tener la idea que te marchitas así como las flores que les ponen afuera de bloques o torres de cemento, fríos y grises, como las flores que te ponen a ti, que luego se van apagando lentamente hasta desojarse una por una y secarse cruelmente. 

Pero no te "visito" porque tu para mi no estás muerta. Tu cuerpo ya no está en esta tierra que conocemos, pero tu memoria está más viva que nunca. Tu amor está y estará por siempre vivo en mi porque como tu amor no hay otro. Lo que tu, con tu experiencia y sabíduria me heredaste, vive conmigo día tras día. 

Hoy para mi no es un día normal. Hoy amaneció como otro día cualquiera, me desperté temprano como siempre para ir a la universidad, pero hoy hace dos años me tocó decirle adiós a la mujer que me crió y uno de los amores de mi vida junto con tu hija, mi madre. Hoy no es un día normal porque hace dos años te fuiste sin yo poder abrazarte y dejando en mi un vacío tan grande que con el tiempo, tu recuerdo y el amor que me dejaste han sabido llenar. Hoy hace dos años te quedaste por siempre viva en mi, como esa luz que tu alegría, tu sonrisa y tus ojos dejaban en el corazón de quién te conocía y de quien te amaba.

Odio los cementerios porque son apagados, fúnebres, tristes y desolados. Todo lo contrario a ti.