De las decisiones que tomé porque me consideré valiente y de las que no tomé por miedo.
De las personas que conocí, que me negué a dejar entrar a mi vida y a las que dejé entrar aún sin que me lo pidieran. A las que les entregué todo lo que tenía y a las que decidí no darles nada.
Las decisiones que tomé sin pensar, o las que tomé pensando pero decidí que era mejor dejarme llevar.
En el 2013 me tocó hacer frente a mis grandes miedos, mis grandes sueños y luchar por construirlos.
Me enfrenté a mis demonios internos, mis problemas, necesidades, mis pensamientos más sucios y oscuros hasta los más plenos y llenos de vida y paz. Me encontré conmigo misma. Me di cuenta quienes son mis verdaderos amigos y quienes pertenecían a mi vida queriendo ocupar un lugar sin más; quienes querían estar en mi vida para para apoyarme, o por amor y cariño. Me di cuenta de todo lo que había perdido, extrañé como loca a quienes ya no están conmigo y desearía que lo estuvieran, me quedé con mi soledad pero me llené de compañía, me di cuenta que puedo alcanzar cualquier cosa que me proponga y que no hay mejor herramienta que una mente poderosa.
No me voy a quejar del 2013 porque si no hubiera vivido todo lo que jamás en mi historia había vivido en un año como el que ya pasó, no sería quién soy ahora y no hubiera comenzado este 2014 con todas las ganas y todo el ánimo necesario para hacerle frente, y querer hacer de este el mejor año hasta ahora.
No voy añorar nada del 2013 porque no tendría sentido que volvieran a pasar nuevamente las mismas cosas porque luego en dónde pongo mis nuevas experiencias? En dónde pongo todo lo que me falta por aprender?
En este 2014 viviré mi vida al cien por ciento, tomaré de cada cosa lo mejor y aprenderé lo más que pueda, seguiré aprendiendo de mi misma y de las personas que me rodean.
Prometo seguir viendo los pequeños detalles de la vida y valorarlos, y prometo no volver a quejarme de mi vida o pensar que no tiene sentido, que todo está perdido teniendo claro que todo tiene remedio, que la vida vale la pena vivirla, que lo que no me mata me fortalece y se puede ser siempre mejor.
No me quedaré con la obstinada idea que puedo controlarlo todo, pensaré más bien en disfrutar cada momento sin atormentarme o añorar el pasado, y sin preocuparme o desear el futuro.
Guardaré a mis amigos y familia como mis más preciados tesoros, desecharé de mi vida lo que no me aporta y lo que me daña, y guardaré y llevaré conmigo lo que me hace crecer y me llena de amor.
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