domingo, 22 de noviembre de 2015
Mujer.
Mujer de labios gruesos de sonrisa larga y cejas ceñidas
De huequito en una sola mejilla capaz de alegrar mi vida tan solo con su sonrisa
De sentir que viene hacía mi, que es mía y yo solo suyo.
Mujer de altas expectativas, soñadora y querida,
mide menos de metro sesenta pero sus huellas son gigantescas
Ya no sé como vivir sin verla y como sentirme sin estar sin ella.
Ella cambió mi vida sólo porque la hice sonreír y la amé,
Ella arregló mis días con esos ojos cafés oscuros que querían atravesar los míos desnudándome el alma.
Mujer que tenía el corazón roto y que dice ella lo he reparado,
Pero no se da cuenta que para eso vivo, para cuidarle y amarle,
que por ella vivo y que por ella muero.
Que volvería a nacer si es necesario para amarla mejor y llenarla sólo de ilusiones verdaderas.
Mujer virtuosa que no se da cuenta cuánto vale.
Mujer sensible a cada sentimiento y cada roce
Mi única y mejor consejera, mujer tierna y delicada
Terca y dulce loca romántica, pero ¿Qué me has hecho?
Único y verdadero amor, mi amor primero de verdad
Mi niña consentida, mi mujer mi mejor amiga
Lo eres todo para mí y lo sabes
Vive conmigo por siempre y prometo amarte la eternidad porque jamás había sido tan feliz
Ámame por siempre y prometo seguir protegiéndote a ti y nuestros frutos.
Gracias por enseñarme la verdad y mostrarme la realidad
Por enseñarme a creer, y crecer contigo y sin ti.
Niña escondida en cuerpo de mujer, escondes tanto que tan solo yo sé
Gracias por mostrarte a mí
Gracias por hacerme feliz
Gracias mujer, mujer que amo.
Vacío se siente porque no te tengo
No te tengo y no lo entiendo pero lo siento
Pasa el tiempo y te sigo encontrando,
Te sigo buscando en mi mente y en mi sueños,
No comprendo
Como si no fuera normal, nunca te descifro
Como si fuera real, siento tu perfume mezclado al mío
La vida pasa y me doy cuenta que serás un recuerdo
Un recuerdo de esos que se quedan para siempre.
La racionalidad no me alcanza y las ganas no me faltan
No sabes que abandonaría todo si un día vienes aquí
Aquí dónde decidiste dejarme sin explicación
Dónde te marchaste sin darme una razón.
Si lograras entender, si me hablaras
Si te descifrara, si cantara
Tu corazón al mismo ritmo del mío, si expresaras
Lo que fue y no
Lo que sentiste, lo que ocurrió.
Tu si jodes.
No se toma el café sino es con leche, con mucha azúcar y tibio, en realidad más al clima que tibio. No se come la comida si está muy caliente y si no tiene alguna bebida diferente al agua, si es con agua, no come. Siempre deja enfriar la sopa. Se baña escuchando música siempre y brinca antes de meterse a la ducha fría, baila si la música lo deja y se queda allí mucho tiempo, incluso más que yo.
Podría describir perfectamente cada gesto que hace y lo mucho que me hacen reír, podría recordar en orden cronológico y detallado sus costumbres y manías desde que se levanta, hasta podría decir cómo se lava los dientes.
Le gusta comer rápido, y su comida preferida es el arroz de atún según él, pero le gustan muchas otras cosas más. Cocina, me cocina a mi y para los dos. Cuando de desayuno hace huevo revuelto con cebolla y tomate siempre comenta que "todavía no lo he podido dejar rojito como lo hace mi madre", cada vez que lo hace, dejando claro que es el mejor.
Se cambia y siempre me pregunta si se ve bien y si me gusta su ropa, esperando mi visto bueno. Le gusta la ropa des-complicada.
Es metódico y meticuloso, le gusta hacer las cosas sólo de una forma y es terco. Critica y pocas cosas le parecen aceptables. Come de todo pero si hay una cosa que no soporta son los mariscos, mi pelea de siempre con él porque dice que los ha probado y yo le digo que tiene que probarlos apanados pero nunca quiere. Se ensucia todas las manos cuando come pescado porque dice que no le enseñaron cuando era pequeño, le da miedo tragarse alguna espina pero le encanta el patacón con mucho suero. Su ensalada preferida es con vinagre balsámico al que le llama "vinagre de modena" con aceite de oliva.
Un día me dijo que su color preferido era el rosado y después que el blanco, yo creo que todos los colores sobrios le gustan, todos menos los escandalosos.
Cuando voy conduciendo él siempre maneja la música, casi nunca me deja tocarla y sólo escucha en inglés las canciones de Rihanna (a la cual idolatra) o las que para él son chéveres. Cuando tenía bloqueado los vidrios y algún conductor nos hacía pasar sustos, se frustraba porque no podía bajarlo ni insultarlo, yo siempre le daba gracias a Dios por eso.
Duerme a medio lado y abraza una almohada igual que yo, a veces me abraza o me hace cucharita, a mitad de la noche vuelve a su posición preferida. Siempre me busca con los pies, así estemos de espaldas. Cuando come deja lo mejor de cada pedacito de último, porque dice que es lo más rico y le queda el sabor en la boca; una vez le dije que me lo diera como prueba de amor y me lo dio. Es capaz de tomarse más de medio litro de gaseosa o de jugo, y come mucho.
Cuando llega cansado de la universidad o con hambre, si yo necesito algo no le importa venir primero a mi casa antes que descansar o comer, y eso, para las personas que lo conocen, es de valorar en él.
Cuando peleamos nunca se va y nunca deja que yo me vaya, siempre procura que arreglemos la situación antes de dormir o antes de separarnos; debo confesar que él me calma, porque aunque su carácter sea fuerte igual que el mío, sabe que ninguno de los dos quiere seguir discutiendo.
Me ama aunque sea orgullosa, malgeniada, caprichosa y jodona, lo cual siempre repite: "tu si jodes", pero con su sonrisa después de decirle "cuando no joda preocúpate", me deja claro que le gusto, que me acepta y que me aguanta con amor, igual que yo a él.
Podría describir perfectamente cada gesto que hace y lo mucho que me hacen reír, podría recordar en orden cronológico y detallado sus costumbres y manías desde que se levanta, hasta podría decir cómo se lava los dientes.
Le gusta comer rápido, y su comida preferida es el arroz de atún según él, pero le gustan muchas otras cosas más. Cocina, me cocina a mi y para los dos. Cuando de desayuno hace huevo revuelto con cebolla y tomate siempre comenta que "todavía no lo he podido dejar rojito como lo hace mi madre", cada vez que lo hace, dejando claro que es el mejor.
Se cambia y siempre me pregunta si se ve bien y si me gusta su ropa, esperando mi visto bueno. Le gusta la ropa des-complicada.
Es metódico y meticuloso, le gusta hacer las cosas sólo de una forma y es terco. Critica y pocas cosas le parecen aceptables. Come de todo pero si hay una cosa que no soporta son los mariscos, mi pelea de siempre con él porque dice que los ha probado y yo le digo que tiene que probarlos apanados pero nunca quiere. Se ensucia todas las manos cuando come pescado porque dice que no le enseñaron cuando era pequeño, le da miedo tragarse alguna espina pero le encanta el patacón con mucho suero. Su ensalada preferida es con vinagre balsámico al que le llama "vinagre de modena" con aceite de oliva.
Un día me dijo que su color preferido era el rosado y después que el blanco, yo creo que todos los colores sobrios le gustan, todos menos los escandalosos.
Cuando voy conduciendo él siempre maneja la música, casi nunca me deja tocarla y sólo escucha en inglés las canciones de Rihanna (a la cual idolatra) o las que para él son chéveres. Cuando tenía bloqueado los vidrios y algún conductor nos hacía pasar sustos, se frustraba porque no podía bajarlo ni insultarlo, yo siempre le daba gracias a Dios por eso.
Duerme a medio lado y abraza una almohada igual que yo, a veces me abraza o me hace cucharita, a mitad de la noche vuelve a su posición preferida. Siempre me busca con los pies, así estemos de espaldas. Cuando come deja lo mejor de cada pedacito de último, porque dice que es lo más rico y le queda el sabor en la boca; una vez le dije que me lo diera como prueba de amor y me lo dio. Es capaz de tomarse más de medio litro de gaseosa o de jugo, y come mucho.
Cuando llega cansado de la universidad o con hambre, si yo necesito algo no le importa venir primero a mi casa antes que descansar o comer, y eso, para las personas que lo conocen, es de valorar en él.
Cuando peleamos nunca se va y nunca deja que yo me vaya, siempre procura que arreglemos la situación antes de dormir o antes de separarnos; debo confesar que él me calma, porque aunque su carácter sea fuerte igual que el mío, sabe que ninguno de los dos quiere seguir discutiendo.
Me ama aunque sea orgullosa, malgeniada, caprichosa y jodona, lo cual siempre repite: "tu si jodes", pero con su sonrisa después de decirle "cuando no joda preocúpate", me deja claro que le gusto, que me acepta y que me aguanta con amor, igual que yo a él.
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