Lembro da noite que sua alma subiu ao céu. Era assim como hoje. Fria e longa, estava com sonho e estava cansada. Estava triste porque nesse dia não consegui te ver mesmo que eu tentei. Foi uma noite de setembro que eu toquei teu corpo frio e chorei encima dele, no mesmo hospital que me viu com tantas esperanças, esperando sempre que os médicos falassem que você ia vir para casa, todo durante dois meses. Foi uma noite onde eu te quis abraçar e beijar mais uma vez, onde eu queria ver teus olhos brilhantes e teu sorriso, eu queria que você dançara seus ombros de novo para mim. Essa noite foi a noite mais longa de todas as noites da minha vida. Perdi a minha mãe, a minha avó e não lograva entender como ia fazer para viver sem você, e ainda depois de três anos, não o logrei, ainda não sei. Eu penso em você e a minha alma chora, só quero te ter perto, dar um beijo de boa noite, ver-te de novo nas manhãs tomando cafe. Ainda não acredito que você não vai estar no dia do meu casamento, que não vou te levar no meu carro de passeio, que não vou te abraçar mais.
E se você falasse com o Deus e pedisse para ele para eu subir só trinta segundos para te dar um ultimo abraço? Eu prometo, só vão ser trinta segundos mesmo que queira ficar mais, fale, que eu preciso de você, preciso da minha mãe e minha avó, fale, que eu não teve a oportunidade de me despedir bem nesse dia que eu quis te ver, fale com Ele, que hoje mais que nunca estou sentindo sua falta e tenho muita saudade de você, fale que preciso das suas suaves bochechas e seu sorriso para eu ficar tranquila e não estar tão triste.
Lembro dos seus conselhos, sua preocupação pelas minhas coisas, seu amor incomparável, seus dias me cuidando e arrumando as minhas bagunças, suas comidas as mais gostosas que eu já experimente, seus sonhos do Mexico, seus gostos, seus lunares que eu herde, eu arrumando você nas datas especiais, seus perfumes, sua forma de se arrumar, sua musica velha e o sentimento para cantar-as a viva voz. Só trinta segundos, eu prometo.
jueves, 24 de julio de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
Lo realmente bueno.
Me gusta la gente amable, gente capaz de alegrarte el día tan sólo con una sonrisa espontánea. Me encanta la gente auténtica, que no tiene miedo de ser y mostrar al mundo quién realmente son, esa que no sigue la corriente de lo que la sociedad impone, gente liberal y "loca".
Me agrada la gente que da abrazos calurosos, optimistas y que tienen una frase llena de fe para ti en los peores momentos; pero gusto también de aquellas que aún sin saberse expresar bien, saben decirte que todo estará bien.
Gusto de la gente que sabe bailar y lo disfruta, también de la gente que aún sin saber hacerlo, baila sin pena. Me agradan esas personas que aman muchas cosas, y que les gusta casi todo, que no tiene miedo ni reparos en probar cosas nuevas por más desagradables o miedosas que parezcan.
Me agrada la gente con mente abierta, de esa que escucha y aprende de los demás, pero también me gustan las personas que defienden su posición y que persiguen sus sueños a costa de lo que sea.
Me encanta esa gente capaz de atravesar toda una ciudad por un beso, que sabe preparar café o que por lo menos hace el intento. Que no tiene miedo de tomar riesgos y que son capaces de dejarlo todo por amor. Me gusta la gente tierna, sensible, capaz de apreciar la belleza de la luna o de un atardecer.
Me gusta la gente que sabe estar cerca aún estando lejos, esas personas que saben contar un buen chiste, o que por lo menos intentan hacerte reír con el comentario más 'huesero' del mundo.
Disfruto de las personas que son capaces de sostener una buena e interesante conversación, de esas con las que se puede tener un debate sin necesidad de caer en discusiones.
Me gusta la gente sincera y transparente, la gente que sonríe, que es humana, que aún con miedo de expresar sus sentimientos saben hacerte saber cuánto te quieren y lo importante que eres en sus vidas.
Me enamora la gente detallista, que se deja robar el corazón de los niños, que sabe que en las pequeñas cosas está escondido lo más grande. Disfruto de la gente que no tiene miedo a decir el primer "hola", gente valiente y temeraria, entusiasta, que sabe que merece ser feliz.
Me agrada la gente que da abrazos calurosos, optimistas y que tienen una frase llena de fe para ti en los peores momentos; pero gusto también de aquellas que aún sin saberse expresar bien, saben decirte que todo estará bien.
Gusto de la gente que sabe bailar y lo disfruta, también de la gente que aún sin saber hacerlo, baila sin pena. Me agradan esas personas que aman muchas cosas, y que les gusta casi todo, que no tiene miedo ni reparos en probar cosas nuevas por más desagradables o miedosas que parezcan.
Me agrada la gente con mente abierta, de esa que escucha y aprende de los demás, pero también me gustan las personas que defienden su posición y que persiguen sus sueños a costa de lo que sea.
Me encanta esa gente capaz de atravesar toda una ciudad por un beso, que sabe preparar café o que por lo menos hace el intento. Que no tiene miedo de tomar riesgos y que son capaces de dejarlo todo por amor. Me gusta la gente tierna, sensible, capaz de apreciar la belleza de la luna o de un atardecer.
Me gusta la gente que sabe estar cerca aún estando lejos, esas personas que saben contar un buen chiste, o que por lo menos intentan hacerte reír con el comentario más 'huesero' del mundo.
Disfruto de las personas que son capaces de sostener una buena e interesante conversación, de esas con las que se puede tener un debate sin necesidad de caer en discusiones.
Me gusta la gente sincera y transparente, la gente que sonríe, que es humana, que aún con miedo de expresar sus sentimientos saben hacerte saber cuánto te quieren y lo importante que eres en sus vidas.
Me enamora la gente detallista, que se deja robar el corazón de los niños, que sabe que en las pequeñas cosas está escondido lo más grande. Disfruto de la gente que no tiene miedo a decir el primer "hola", gente valiente y temeraria, entusiasta, que sabe que merece ser feliz.
miércoles, 9 de julio de 2014
Re-Post: Carta concreta a un hombre abstracto.
No me pude contener al publicar esta carta en mi blog porque además de haberla leído unas ocho veces, o quizás más, sinceramente considero que es lo suficientemente realista y cierta en lo que concierne al concepto y al actuar en una relación de pareja, algo totalmente diferente a lo que la sociedad y a lo que los cuentos de princesas nos han dicho, lo que realmente la mujer quiere y necesita del hombre y por supuesto lo que ella está dispuesta a entregarle a él y a la relación para el crecimiento de ambos. Algo que alguien tenía que escribir y Vladoo una vez más lo ha logrado.
Publicado el septiembre 8, 2009
"Te escribo estas líneas, a ver si te sobrepones a los prejuicios y finalmente te atreves a dar la cara. Sé que puede ser mucho pedir, pues la valentía masculina no es una virtud cuando el campo de maniobras deja de ser una oficina o un bar, lejos de tus colegas de trabajo, tus amigos de tragos o tus ex compañeros de estudio. A diferencia de ellos, conmigo no tienes que fanfarronear, porque no me interesa saber de tus conquistas ni pretendo que me ocultes tus derrotas.
Aunque no voy a encubrir tus equivocaciones, ni a justificar tus errores, tampoco soy tu enemiga, ni quiero ser tu verdugo. Contrario a lo que pasa con algunos de esos que te acompañan a tomar whisky en las tardes de viernes, después de tus ocupaciones, yo no aspiro a que te boten de la empresa, para tomarme por asalto tu amplia oficina. Tampoco cruzo los dedos para que las cosas te salgan mal, o para que te trasladen a una sede remota en algún paraje perdido.
No esperes que yo sea tu aliada para hacer caer a otro, ni tu cómplice cuando intentes engañarte a ti mismo, pero tampoco permitiré que nadie te apuñale por la espalda. Sin embargo, no quiero ser para ti apenas una amiga a la que puedas acudir de vez en cuando, a confiarle tus desventuras. Yo lo que quiero es estar contigo siempre, sobre todo cuando pases por la soledad del fracaso, cuando atravieses el desierto de las penas o cuando se te venga encima el agobio de la depresión.
No quiero que seas un superhombre, ni tienes que ser infalible. No necesito un dios al cual venerar sin objeciones, sino un hombre al que pueda amar sin rodeos. Cuando sea yo la que esté en la inmunda, no espero que me compadezcas, ni que tengas la palabra precisa, ni que puedas solucionar mágicamente mis problemas. Sólo me basta con saber que estás ahí. No es necesario que seas una roca cuando lo que yo necesito es un soplo de viento fresco. No busco unos brazos fuertes en los cuales refugiarme, sino una mano tendida que me ayude a sostenerme mientras camino en medio de la oscuridad.
Muchos hombres temen aceptar lo que sienten, pero no te preocupes, no es indispensable que me quieras mucho: me conformo con que sólo me quieras; eso sí, recuérdamelo con frecuencia. Deseo oírlo de tus labios, mientras me miras fijamente a los ojos. No te dé miedo ser cursi, ya verás lo lindo que se siente.
En la intimidad, no creas que busco una máquina de hacer el amor, créeme que eso se puede resolver con simpáticos y efectivos juguetes de pilas. En la cama no tienes que demostrarme nada, por eso no quiero un semental ni me parece divertido un acróbata. El sexo, aunque sublime, no es un fin, sino una manifestación más de compañía y de confianza, de placer y de entrega; uno de nuestros muchos puntos de encuentro.
Si alguna vez me pones los cuernos, te ruego que me lo digas, pues aunque no sé si pueda ser comprensiva o si sea capaz de perdonarte, si me entero por otros medios, la posibilidad de reconciliación habrá desaparecido casi por completo.
Claro que vamos a tener muchas diferencias, pero la mayoría se podrán superar; al fin y al cabo no se trata de cerrar caminos, sino de buscar salidas. Prometo no enojarme con retroactividad, pero tú me garantizas que no te vas a molestar por anticipado. Y, sobre todo, no nos preocupemos por los problemas que no tengan solución.
Sabes que te puedo oír aun en silencio, así que nunca me levantes la voz ni me saques en cara los defectos; desde el comienzo los conoces. Si un día me faltas al respeto, lo asumiré como un doloroso gesto de despedida. Mi cuerpo y mi conciencia son intolerantes al abuso.
Bien sea que estés conmigo sólo una noche o decidas quedarte para siempre, no lo hagas por inercia, porque, igual, me voy a dar cuenta. Y si resuelves irte, no huyas sin despedirte ni caminando de puntillas; ten la entereza de salir andando con la misma seguridad que exhibías al incursionar en mi vida.
Ven, arriésgate a querer; deja que te quieran. Quizás sufras unos cuantos desengaños, pero serán más las alegrías; experiencias indispensables para comprobar que sigues vivo.
De todo corazón,
—Aleida. "
Fuente: http://aleidaonline.com/2009/09/08/carta-concreta-a-un-hombre-abstracto/
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)